¿Quién dice que soy yo?

Mateo 16 nos comparte un momento muy importante en la vida de Jesús. En 16:13, les pregunta a sus discípulos ¿qué piensa la gente sobre su identidad? Hay muchas respuestas: Juan el Bautista, Elías, un profeta de la Antigüedad. Pero luego, él les dirige la cuestión a los discípulos mismos, “¿Quién decís que soy yo?” A la cual, Pedro responde inmediatamente con su confesión bien conocida, “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!”

Es posible que nos preguntemos, ¿por qué hizo Jesús esta investigación? Seguramente Jesús había escuchado los comentarios de la gente. No se necesita poderes especiales para saber la opinión de la muchedumbre. Y, ¿por qué interrogó a sus discípulos con el mismo asunto? En realidad, Jesús ya sabía las lealtades de sus discípulos. La Biblia dice que Dios puede ver el corazón del hombre.

Jesús les preguntó para hacer una distinción. “La gente dice muchas cosas, pero ¿qué dicen ustedes?” Fue una cuestión personal para forzar a sus discípulos a preguntarse, ¿quién digo yo que es Jesús?

Ellos tuvieron que dar una respuesta. No podrían decir “No sé.” Ni podrían dar solamente la respuesta popular. Tuvieran que pensar sobre la pregunta y contestarla para sí mismos. ¿Quién digo yo que es Jesús?

Jesús nos hace la misma pregunta hoy: “¿quién dice usted que soy yo? Tenemos que dar una respuesta. Mateo 10:32-33 dice que Jesús escucha lo que decimos sobre él. Y él nos juzgará por nuestras palabras. Tenemos que contestarlo y él quiere nuestra respuesta propia. No importa qué dicen los hombres; Jesús quiere una respuesta individual.

El Hijo de Dios – la naturaleza de su ser

Pedro contestó a Jesús diciendo “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” A la cual Jesús respondió en pocas palabras, “Sí, es cierto.” “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (16:17).

Hoy en día, los hombres dicen muchas cosas sobre la naturaleza de Jesús. Por supuesto, hay hombres que dudan aun sobre la existencia de Jesús completamente. Hay hombres que piensan sobre Jesús como un fraude o un loco. Sin embargo la Biblia pinta a Jesús diferente. No era solamente un hombre, sino era el Hijo de Dios.

Juan abre su evangelio hermosamente, introduciendo a Jesús con “el Verbo.” “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios…Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:1, 14). Jesús no era hombre; era Dios, pero se hizo hombre y vino a la tierra para vivir entre nosotros. Pablo dice que Jesús era igual a Dios, pero dejó su naturaleza para salvar a los hombres (Filipenses 2:5-11).

¡Increíble! El creador se hizo un bebé que necesitaba la leche y la consolación de su madre. El Todopoderoso se hizo hombre para ser tentado y para vencer. Jesús era el Hijo de Dios, Jehová en la carne.

Así dice la Biblia, pero ¿qué dice usted? Jesús está preguntándole “¿quién dice que soy yo?” Es una cosa leer la Biblia y saber qué dice la Biblia, pero tenemos que decidir creer, o no. ¿Cree usted que Jesús es el Hijo de Dios?

El Cristo – la naturaleza de su propósito

“Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Pedro dijo que Jesús es el Hijo de Dios, pero también es el Cristo. “Cristo” no era el apellido de Jesús. Decimos “Jesús” y “Cristo” juntos muchas veces (en español, es aun solo una palabra, “Jesucristo”), y pensamos de “Cristo” como un nombre. Pero “Cristo” era un título que tenía el mismo significado y uso que la palabra “Mesías” en hebreo.

Significa “el ungido” y refiere a la costumbre de ungir a los reyes al venir al trono (1 Samuel 10:1). También los sacerdotes y los profetas eran ungidos con el aceite (Éxodo 28:41; Levítico 4:3, 5, 16; 1 Reyes 19:16; Salmo 105:15).

Pero “el Cristo”, “el ungido”, también refiere a una persona prometida en el Antiguo Testamento que iba a venir como un profeta, un sacerdote, y un rey a la misma vez. Mientras que el Antiguo Testamento dice vez tras vez, “Cristo viene”, es el propósito de los evangelios del Nuevo Testamento es decir “el Cristo está aquí” y su nombre es Jesús. Al principio de su ministerio, Jesús leyó del libro de Isaías en una sinagoga de los judíos declarando su identidad como el ungido, el Cristo (Lucas 4:17-21).

Pero “Cristo” no era solamente un titulo para llevar, sino era un propósito para cumplir. Los judíos esperaban un Mesías que iba a salvar su nación de los romanos, un rey para gobernar físicamente y un guerrero para luchar una batalla física. Aun Pedro quien era el primero para decir, “eres el Cristo” en Mateo 16 no se daba cuenta del significado de sus palabras.

No entendía, hasta la cruz, cuando Jesús fue clavado a la madera, cuando él murió por medio de los hombres para salvar a los hombres. Luego Pedro y todos los discípulos, quienes le juraron su lealtad a Jesús, huyeron.

Ellos no entendían ni recordaban las palabras de Jesús en Mateo 16:21, que el Cristo “debía ser muerto, y resucitar al tercer día.” Y como él profetizó y como los profetas del Antiguo Testamento profetizaron, en el tercer día, su tumba estaba vacía. Él resucitó como el Mesías, el Cristo, venciendo sobre la muerte y el pecado para usted y para mí. Jesús es el Hijo de Dios, Jehová en la carne, que vino a la tierra para ser el Cristo, el Salvador prometido en el Antiguo Testamento, que nos salva de nuestros pecados.

Así dice la Biblia, pero ¿qué dice usted? Jesús está preguntándole “¿quién dice que soy yo?” Hemos visto que dicen las Escrituras. Pero ¿Cree usted que Jesús es el Cristo y que Jesús es el Hijo de Dios?

El Señor – la naturaleza de su autoridad

Después de dar Pedro su confesión sobre la identidad de Jesús en Mateo 16, Jesús habló estas palabras sobre su propósito y su autoridad, “yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Con las palabras de Pedro como una base o una roca (que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente), él edificaría su iglesia.

La palabra “iglesia” no refiere a un edificio ni a una denominación ni a una institución. “Iglesia” significa literalmente una asamblea de gente. Entonces, con la creencia en Jesús como el Cristo y el Hijo de Dios, Jesús iba a edificar su iglesia (a veces la Biblia dice “su pueblo”) en el sentido que iba a juntar a personas a sí mismo.

Pero debemos notar que el versículo dice que iba a edificar su iglesia. Por medio de la muerte de Jesucristo, podemos tener una relación con él y podemos ser uno más de su iglesia, uno más de su pueblo. Pero en esta relación, este pueblo pertenece a Jesús y tenemos que reconocer a Jesús como el Señor de nuestra vida.

En su primer sermón en el día de Pentecostés, Pedro les dijo a los judíos que por la resurrección Dios, le ha hecho a Jesús Señor y Cristo (Hechos 2:32-36). Jesús no es solamente el Cristo, sino es el Señor también. Si somos cristianos, somos de Cristo. Pablo lo dice en esta manera en Gálatas 2:20, “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí.”

Jesús es el Hijo de Dios, Jehová en la carne, que vino a la tierra para ser el Cristo, el Salvador prometido en el Antiguo Testamento. Pero también dice que es el Señor, gobernando en nuestro corazón como el Rey.

Así dice la Biblia, pero ¿qué dice usted? Jesús está preguntándole “¿quién dice que soy yo?” Es posible que sea fácil para usted creer que Jesús es el Hijo de Dios y que estemos de acuerdo con la salvación que viene por medio de él siendo el Cristo. Pero, está dispuesto a llamarle a Jesús el Señor de su vida. Es un poco más difícil, ¿sí?

Por ejemplo, en Hechos 2:37-38, después de llamarle a Jesús el Señor y el Cristo, Pedro les dijo a los judíos que tenían que hacer algo. “Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados.” ¿Ha sido bautizado usted para el perdón de los pecados?

También, si somos de Cristo, él es nuestro Señor y tenemos que dejar las pasiones y deseos de la carne. “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:18-21, 24). Hemos cambiado nuestra vida para él.

¿Estamos listos para decir que Jesús es Señor? ¿Le tratamos como el Señor? Jesús está preguntándonos, “¿Quién dice que soy yo?” ¿Puedo decir sin reservación que él es Cristo, el Hijo de Dios, y el Señor de mi vida. ¿Quién digo que es él?

David Raif
david.raif@serdeCristo.com

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